
La caída libre que afecta a la economía de Estados Unidos puede derrumbar uno de los principales objetivos ambientalistas: frenar la emisión de los gases de efecto invernadero, que provocan el calentamiento global.
Los esfuerzos para la estabilización de la economía, sin embargo, podrían dificultar la aprobación de leyes para reducir el dióxido de carbono y otros gases de invernadero. En el mejor de los casos, podría demorar la fecha del inicio de la implementación de esas reducciones.
Pero el remedio más popular para reducir el calentamiento global, un mecanismo llamado en inglés "cap-and-trade" ("limitar y negociar", en alusión a las emisiones de carbono), podría poner un mayor peso en una economía ya debilitada.
Los conservadores republicanos, que nunca favorecieron una ley para reducir los gases de efecto invernadero, han usado la crisis económica para aumentar sus reclamos. Entre ellos, el senador de Oklahoma James Inhofe, un veterano republicano de la Comisión Ambiental y de Obras Públicas del Senado, criticó en un blog a 152 miembros de Cámara de Representantes por hacer una lista de principios para frenar el calentamiento global en medio de la crisis económica. No cabe duda que para algunos sus intereses personales y económicos están por encima de todo.



