
Como si fueran pocos los problemas políticos y humanos a los que se enfrenta, el Tíbet tiene ahora que hacer frente a una nueva gran amenaza: el calentamiento global. La señal más inmediata del impacto del calentamiento global es la rápida reducción de los glaciares. Algunosos en torno al Everest, que se extiende entre el Tíbet y Nepal, han perdido 170 metros en la última década. Científicos chinos concluyeron el año pasado que el Tíbet se está calentando más rápido que cualquier otro lugar del mundo (y ya para que lo acepten los chinos es que está grave) . La temperatura promedio anual en el Tíbet estaba subiendo a una velocidad de 0,3 grados centígrados cada 10 años.
Los paisajes están cambiando, pues donde hay una clara tendencia más cálida y un clima más seco, las praderas están cambiando a desiertos y en el centro, donde predominaba el clima frío, están aumentando los lagos producto del deshielo de los glaciares. Por ello el gobierno se ha visto orillado a realizar un plan de rescate.


Los paisajes están cambiando, pues donde hay una clara tendencia más cálida y un clima más seco, las praderas están cambiando a desiertos y en el centro, donde predominaba el clima frío, están aumentando los lagos producto del deshielo de los glaciares. Por ello el gobierno se ha visto orillado a realizar un plan de rescate.

El plan, que podría costar inicialmente 1.500 millones de dólares, involucraría convertir las praderas en bosques protegidos, restringir el pastoreo y crean empleos "ecológicos" para los tibetanos que reduzcan la presión del crecimiento y desarrollo de la población, así como buscar una energía eléctrica sustentable.
