
A pesar de los reiterados llamados al diálogo de varios mandatarios, y a más de una semana de los disturbios sangrientos de Lhasa, el gobierno chino aseguró hoy que continuará la represión en el Tíbet para "aniquilar" la revuelta independentista. "China debe reprimir firmemente la conspiración destinada al sabotaje y aplastar los intentos tibetanos de independencia", dice en un editorial el Diario del Pueblo, el órgano del Partido Comunista Chino (PCC).
Además, advierte que el pueblo chino "no dejará a nadie ni a ninguna fuerza minar la estabilidad de la región" refiriéndose obviamente a las manifestaciones que comenzaron el 10 de marzo en Lhasa con motivo del aniversario de la sublevación de 1959, ocho años después de que la China comunista se apoderara del control de Tíbet, en 1951.
Según el último balance oficial, 19 personas murieron desde que comenzó el conflicto(ya aumentó pues antes habían anundiado 13 muertes ). Y hay un total de 623 heridos. El gobierno tibetano exiliado en el norte de la India mantiene, por su parte, la cifra de 109 muertos y más de 1000 heridos.
A pesar de tales declaraciones, la comunidad internacional no puede hacer nada ante la inmensa cadena de intereses afectados que conllevaría una suspensión de los juegos olímpicos, lamentablemente lo más pobable es que la represión continúe y continúe de manera velada a los medios y manipulada por la versión oficial dl gobierno de China.
