martes, 18 de marzo de 2008

Cede India ante Presión de China


Un centenar de tibetanos en el exilio que inició el pasado lunes una larga marcha desde la India hasta el Tíbet para protestar contra lo que consideran la ocupación china de la región del Himalaya vio frustrado ayer su intento cuando la policía los detuvo, los metió en varios autobuses y los envió de vuelta a casa.

Habían recorrido 56 kilómetros desde que salieron de Dharamsala, hogar del Dalai Lama y sede del Gobierno tibetano en el exilio. Las autoridades acusaron a los manifestantes de romper el acuerdo, según el cual no pueden llevar a cabo "actividades antichinas" en el territorio indio.

Los participantes en la marcha aseguraron que estaban desencantados con la actitud del Gobierno de Delhi, pero afirmaron que la paralización del viaje es sólo un revés temporal y que seguirán adelante con él. Tsewang Rinzin, presidente del Congreso de la Juventud Tibetana, uno de los cinco grupos que impulsan la protesta, dijo que los detenidos en custodia policial se han negado a comer y que, si el arresto continúa, harán huelga de hambre. Alrededor de 100.000 refugiados tibetanos viven en la India.

China ha gobernado el Tíbet desde que envió al Ejército para, según dice, "liberar" el territorio del Himalaya en 1950. "Con los Juegos Olímpicos en China y el Gobierno utilizando esta plataforma para legitimar su ocupación ilegal, estamos demostrando que el Tíbet pertenece a los tibetanos y que nunca cejaremos hasta que sea independiente", dijo Rigzin, al iniciar la marcha.


En Dehra, en el norte de la India, manifestantes que iniciaron el lunes una marcha hacia Tibet fueron encerrados en un hotel administrado por el estado mientras las autoridades los investigan por atentar contra la "paz y tranquilidad" de la región. Los manifestantes habían jurado marchar de la India a Tibet de manera tal que su arribo coincidiera con el inicio de los Juegos Olímpicos. Temerosas de alterar sus buenas relaciones con Beijing, las autoridades indias les prohibieron salir de Kangra, el distrito que rodea Dharmsala, la sede del gobierno tibetano en el exilio.

Los manifestantes hicieron caso omiso de las advertencias y continuaron la marcha. El jueves, la policía les cortó el paso en Dehra, a unos 20 kilómetros del límite del distrito, y arrestó a unos 130 de ellos.